LA MEMORIA DEL ALMA

 

 

Mi nombre es Montse, y nací en Madrid en 1967, y aunque tenía dos hermanos, siempre me sentí como si fuera hija única debido a la gran diferencia de edad que había con respecto a ellos (17 y 14 años).

 

En mi infancia tuve mucha sensación de soledad, de incomprensión, mis preguntas solían ser incómodas respecto a cuestiones que, en casa, se daban por hechas, como podía ser el tema de la religión (católica, dado el país en el que vivimos) y respecto a  muchos otros temas. Esa sensación de no pertenencia, de soledad, me llevó a convertirme en una ávida lectora, ya que me hacía huir de una realidad en la que no me sentía cómoda.

 

La Espiritualidad siempre ha estado en mí, desde que tengo uso de razón. Mi madre me llevaba a misa con ella, y yo me sentaba a su lado, sin escuchar lo que se decía, sólo “sentía”, me gustaba mirar la luz de las velas, fijarme en las imágenes…. Sentía que había “algo” indefinible que me hacía sentir protegida, amada…

 

 

 

Mi excesiva sensibilidad ante las injusticias, ante el dolor ajeno (ya fueran personas o animales) y la necesidad de ayudar a otros, se despertó muy pronto en mí, pero me sentía totalmente incomprendida por mi entorno, ya que lo que se me transmitía era que tenía que ser fuerte porque la vida era una lucha en la que sucumbían los débiles.

 

Las circunstancias económicas en casa me empujaron a elegir una profesión, que en aquel entonces era muy solicitada, pero que a mí no me atraía en absoluto (ser secretaria) así que estudié BUP y de ahí a F.P. Administrativo y en seguida comencé a trabajar.

 

Apenas con 21 años me casé con el que había sido mi novio durante 6 años, y el tener que cambiar de ciudad por motivos laborales, de mi entonces marido, me alejó de mi familia, de mis amigos, de mi trabajo… y nada menos que durante seis años.

 

Al volver a Madrid, por mediación de una amiga volví a trabajar, pero una vez terminado el contrato, vi que no era nada fácil retomar el mundo laboral, sobre todo porque ya tenía a mi hija, así que decidí opositar y saqué una plaza en la Administración Pública.

 

A partir de ese momento todo se aceleró en mi vida, ya que se incrementó mi afán de autoconocimiento que me llevó a hacer cursos de Inteligencia Emocional y a leer un libro de autoayuda tras otro.

 

Tras el fracaso de mi matrimonio y dos hijos, conocí al que hoy es mi compañero, y de su mano conocí Reiki y eso significó para mí la confirmación de lo que yo ya sabía dentro de mí: que soy un ser espiritual viviendo una experiencia humana, como dijo Pierre Teilhard De Chardin.

 

Tras hacerme Maestra de Reiki Usui Tibetano (Egipcio y Karuna Ki) , continué con Feng Shui, e hice un Máster en Coaching , pero seguía teniendo la percepción de no encontrar mi camino, percibía que me faltaba algo, hasta que conocí La Cábala.

 

Cuando a través de mi propio Estudio de Cábala vi reflejada mi vida, mis bloqueos, mis temores, y sobre todo el para qué de todo ello, y cómo solucionar todo aquello que me robaba mi paz y mi felicidad, decidí que yo aportaría mi granito de arena en la evolución humana a través de “recordar” a otros quienes son, el porqué y el para qué de muchas experiencias de vida, “recordarles” qué Plan eligieron como Alma en esta encarnación, porque hoy más que nunca se necesita LUZ en el mundo, y esa Luz la vamos encendiendo  uno a uno, tomando responsabilidad de quienes somos y del Plan que una vez, en el Plano Espiritual decidimos para nosotros. 

 

 

Montserrat Sánchez Ortiz

Consultora Cabalista. Consejera Espiritual y del Alma